He estado ofreciendo por poco más de un mes. A pesar de que no hablo mucho en español, tengo poco contacto con los niños, y eso es muy gratificante. Los niños son muy dulces y lindos, y siento que puedo hacer un cambia para ustedes si les hago los niños feliz. Es una idea poco ingenuo, pero en mi vida, yo sé que un poco simpático de una persona pueda hacer una diferencia muy grande en mi día.
Por mucho del tiempo que estoy ofreciendo, he sentado en la oficina centro y he ayudado las personas que entran. Muchas de las personas que entran son padres y ustedes necesitan ayuda para hablar con un profesor. En este caso, busco los nombres y números de cuarto para le doy. De vez en cuando, la enfermera necesita ayuda con mirar los niños cuando un voluntario no está acá y ella necesita salir la oficina por un poco tiempo para completar una meta. También, los profesores necesitan poca ayuda, y en estos situaciones, probo que ayudarles.
Este día fue especial. No solo senté todo el tiempo, ¡tuve tiempo para ofrecer en la cafetería! Necesité que cuidar niños están en el grupo para las personas que han llegado aquí en los estados y todavía no son fluente. Al principio, fue un poco difícil porque los niños fueron muy animados y no sabía que debería hacer, pero mientras pasaba el tiempo aprendía poco, y al final senté confortable con los niños, ¡pero es muy difícil hablar con los niños en español! El final de almorzar los niños en este grupo, una de las niñas me abrazó a mi pierna, y entonces a mi cintura. Pues ella me pidió si fuera acompañar a su clase a la clase. ¡Me sentí muy feliz, y mi corazón fue muy cariñoso! Por esto razón, todo el resto del día, estaba felicísimo. Ojala que los restos que ofreceré, ocurrirán todos los tiempos.

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